Parece Ser

 

Parece Ser

Un acto dañino es la transferencia a los otros de la degradación que llevamos en nosotros mismos (Simone Weil)

Parece ser (todo parece Ser) que ahora estoy más agusto con todas estas cosas, que antes no se si odiaba, pero al menos, me aburrían, me pesaban.

Pasó algún tiempo, uno medianamente prudente, aún falta otro tanto, desde que me aleje de las costas del fiordo de la muerte y del amor. ¿Podría decirse que fui héroe por un día? ¿Después de haber sido un villano por 6 meses? Así me gusta creerlo, aunque no se entienda bien de que hablo: es la idea, siempre la idea es que la idea sea difusa para que nadie se crea nada. La sugestión es terriblemente poderosa, nadie debería sugestionar a nadie, ni si quiera deberíamos hablarnos tanto, si igual no decimos casi nada nunca, solo hacemos ruidos, bar bar bar bar bar, bla bla bla bla, gritos, bullicio, gemidos y algarabía tabernal.

Yo también soy uno de ustedes. Créanme, conozco el tedio, conozco el dolor, conozco el esfuerzo, conozco la soledad.

Ustedes no son muchos de mí. Eso lo asevero yo. Ustedes no conocen los laberintos que diseñe para evitar ver las cosas tal como son, es decir, vacías, sagradamente vacías.

El vacío es dios.

Como decía, escapar de los fiordos del amor, no sugestionar, no haber muerto, aunque bien podría haberlo hecho, nadie exagera cuando dice esto.

Ella se confió de mi propia confianza en mí. ¿Error? Error de ambos, aunque yo siempre dije, que tenga cuidado con valerse de mi figura para caminar segura, ya que esta podía eventualmente tornarse casi a través de una bruma y en muy poco tiempo, en una difusa silueta quijotesca, irrisoria y preocupante. Como un dios de la cocaína que no pudo salir a respirar a tiempo.

A mi manera, lo hice a mi manera, que manera de mierda. Eché de mi vida una calidez excepcional, solo por no dejar de sentir el frio rejuvenecedor en las venas, frio que siempre envejece, enrarece, despersonaliza. El frio que dan las golosinas. Si, se equivocan fiero si piensan que mimarse es comer azúcar, mimarse es mirar la muerte de frente, vivir a la intemperie y descuajeringar los aires acondicionados de todos los edificios y de todas las oficinas del mundo.

¿De qué revolución me hablan? Si aún no conocen el verbo. Ignoran hasta los nombres de sus huesos, ignoran canciones que no deberían ser ignoradas y escuchan rolas que deberían ser digitalmente incineradas bajo el fuego de la indiferencia social. Bailan, no sobre la mugre de lo sórdido, sino sobre la pulcritud de la desidia. Son frixs, son heladxs, solo tiemblan cuando les falta la comodidad, a diferencia de las ratas, que saben ser su propia comodidad.

Para ustedes inventé mis laberintos, y evidentemente había uno de ustedes en mi interior-alma-espíritu, debí anestesiarme tanto para no sentirlo.

I was no nice guy after all.

Y, no. ¿Quién en su bondad puede ser tan estúpido de no notar que la mayoría de las veces esta es por miedo? ¿Pero entonces es bondad, o debilidad? ¿Cuál es la verdadera bondad entonces?

Aventuro que la verdadera bondad podría ser algo triangulado. Yo no puedo ser bueno con respecto a UN OTRO solamente, necesito necesariamente que haya un tercero en concordia, para que signe como bondad lo que yo hago al segundo. Si no, no hay acto, no hay juicio de valor, no hay percepción del árbol que cae en un bosque sin espectadores y si el espectador fuese una sola persona ese árbol tampoco habría caído, deberían haber sido mínimo tres personas para que este árbol hubiese habido caído.

Pero no había nadie.

Discurro y aún no llego a nada. Este texto parece el desvarío de un loco, y créanme, lo es y ese es mi mayor deseo con respecto a estas letras que caen una tras otra como en un frenesí de golpecitos de máquina de escribir:

Estas son las declaraciones del joven de los laberintos. Un niño perdido en una enorme metrópolis imaginaria de la que no sabe si podrá salir.

Un niño de 27 años.

Que quiere vivir, para poder morir habiendo vivido.

Que quiere amar ,sin ser tan egoísta como la última vez.

Que quiere bailar en la oscuridad con Bjork, Bowie y Beck.

Y saltar de la estratosfera, Red Bull en mano:

En tristes síncopas y sin paracaídas.

Volviendo al tema, me acomodé en la incertidumbre de devenir un ser. Hace dos semanas esto me resultaba difícil, casi intolerable, y ahora me acomodo lentamente cada vez más a esta incertidumbre, hermosa incertidumbre, o más bien: Madre de toda belleza, incertidumbre, simulas volver carne un deseo evanescente, y por eso te amo más que a nada, falla ubicua, centro de todos mis sueños, de los que recuerdo y de los que no.

No encontré nada, eso me alegra, pues encontrar cosas conlleva siempre ese cariz infernal de haberse vuelto uno con algo.

Estoy feliz en mi incomodidad, solitaria y productiva incomodidad. ¿Productiva?

¿Por qué producir?

¿Para qué producir?

¿Qué es producir?

Engendrar, conducir hacia adelante, guiar.

Muy distinto suena esto a fabricar dos millones de muñecos de plástico del hombre araña que no harán feliz a ningún niño y cuyos desechos tóxicos terminaran en el fondo de un rio de América Latina, África o el sudeste asiático.

Entonces, mi incomodidad productiva no es de emprendedor, no sigo esa línea discursiva bajo ningún punto de vista, la aborrezco como línea discursiva EN SI, es decir, por lo que promueve como enunciado, no aborrezco a quienes la toman como iniciativa, como decía Nietzsche, yo no voy contra las personas, voy contra las ideas, y así mismo fui contra varias ideas de Nietzsche.

La idea del emprendedor, ya la conocemos, emprende, emprende que vas a tener éxito y no te vas a arrepentir, pero emprender lleva un texto contiguo: Cumple tus sueños, y un subtexto implícito: Tu sueño es hacer MUCHO dinero.

No digo que muchas personas no tengan el deseo de hacer algo concreto en y para la sociedad, y que emprendan siguiendo esa meta, de hecho, yo creo que eso es emprender con un sentido, emprender realmente, emprender un viaje por demás loable y admirable, se llegue o no a destino.

Es solo que emprender hoy está considerado esto:

Un emprendedor es una persona que tiene la capacidad de descubrir e identificar algún tipo de oportunidad de negocios. ... Respecto al significado de emprendedor suele entenderse como aquel que se convierte en creador o fundador de una iniciativa de negocios o empresarial.

https://www.google.com/search?q=emprendedor&rlz=1C1CHBF_esAR881AR881&oq=emprendedor&aqs=chrome..69i57j0i512l9.2234j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8

Entonces: ¿negocios es más importante que deseo?

¿Hay deseo que el dinero no pueda comprar?

Es sabido que perseguir el dinero como zanahoria de vida es sinónimo de vivir en desasosiego.

Asimismo, es sabido que denostar el dinero es sinónimo de carencia material y esto es muy doloroso.

La respuesta siempre será el equilibrio. Y, ustedes ocúpense de su deseo, que lo demás llegara por añadidura. Lo demás es el dinero.

¿Pero cómo saber si mi deseo es simple anhelo, capricho? O ¿Cómo saber si mi deseo es nefasto?

Aquí me meto con una difícil.

El deseo es deseo cuando la sensación que se siente al imaginarlo es cálida y la que se siente al cumplirlo es de un hermoso júbilo seguido por una muda angustia. Vencer resistencias es lo que se siente al subir cada escalón que conduce al lugar deseado. Eso sí, no se desean cosas, las cosas se necesitan, o se anhelan. El deseo, gente, es troquelado y anamórfico: se desean ESCENAS, que contienen varios elementos, estos elementos se caracterizan más por la posición que ocupan en el mundo interno del sujeto que por ser ellos mismos lo que son.

Ej.: Mi deseo puede parecer fumar un cigarrillo, pero eso no es un deseo, es un anhelo, mi deseo podría ser, estar en una terraza de un piso que llegue justo a las copas de los árboles de la cuadra, en el albor de la primavera, y ver los brotes, mientras recibo un WhatsApp de una mujer que me gusta, y a la que yo le gusto, y ahí enciendo el cigarrillo. Y después de eso, tengo que tener algo que hacer, algo en mente, pues sino, la escena de deseo se convertiría en la antesala de la muerte, y la situación seria desesperante.

Siempre hay algo en la periferia de la mente de un sujeto vivo. Esto es la metonimia de la cadena significante de la que hablaba Lacan.

Ahora la segunda, ¿Cómo saber si mi deseo es nefasto? Por si la habían ya olvidado.

Mi respuesta aquí es simple: ¿Tu deseo, una vez cumplido, que repercusión tendrá en los demás in extenso? Sabemos que es imposible determinar todas las consecuencias de una acción, (como diría Edgard Morín en su tercera generación del concepto de la acción, por ejemplo, o Borges en las infinitas concatenaciones de causas y efectos), sí, es imposible saber todas las repercusiones, asique solo básense en aquellas que les son cognoscibles, que les están a la mano, pero vayan lo más lejos posible. Porque muchas veces cumplir un deseo puede ser la forrada de una vida. A veces el cumplimiento de deseo de uno implica la miseria de muchos otros, y ante eso es preferible decantar por el ascetismo (sino van a reencarnar en piedra).

Ahora sí, volvamos a nuestro tema: Yo mismo.

Les decía, estoy más agusto ahora, ya no tiemblo durante el día, ni me levanto transpirado por las noches gritando un nombre por necesidad, ni anhelo fuertemente fumar para poder dormir, tampoco estoy comiendo por aburrido, y cada vez pierdo menos el tiempo:

Cada vez se lo regalo menos a ese yo frívolo de ustedes que había en mí y que ahogue en solvente de gasoil.

 

E.F.F

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