Cuando, a eso de las 12, Del mediodía, me empieza a envolver, la desazón, Se, Que no te necesito, Porque, Eso no es querer. Me gusta estar solo y, Embadurnado en t extos.
Dioses dispersos han tocado recién mi ventana. Levante el blackout y los percibí, amorfos, nebulosos, pero de poderosa carga ontológica. Vociferaron algo: -La espada será cuando el tiempo ya no sea el del reloj- Comprendí que no era el que escribía esas líneas, que había detrás, algo más, ¿Cómo lo comprendí?, es simple, ¿para que escribo?, para nada. Eso mismo, eso mismo me dije, eso me hace saber que no soy yo quien escribe. Dejé pasar a esos dioses-entidad-nebulosos a mi habitación, entraron por el espacio entre las rejas, algunos se sentaron en la cama, entraban 20 en una cama de una sola plaza, otros se sentaron en sillas que no existían, o que al menos yo no podía ver: Me di cuenta que manejaban otro espacio, o que no se manejaban en el espacio. Al menos no EL que nosotros concebimos por tal. Alguien gritó: - ¡Hay una nueva física!, el nuevo ciclo ha venido- Y sentí, - y aun así no seremos rescatados- Estoy ahora mirándome desde afuera, soy el imperio de las ...
Comments
Post a Comment