Mnemosine: Eros recuerda todo menos el olvido.

Mnemosine: Eros lo recuerda todo menos el olvido. Este permanece en fuego. Candente para siempre o enfriado por el devenir de los momentos, aún siempre marcado.

Cuando uno se enamora, no lo hace solamente de una persona, lo hace de todo su entorno. O muchas cosas de este. Se enamora de las calles que circundan su casa, los lugares que solían frecuentar, las series que solían ver, la música que se intercambiaron y la que compartieron siempre.

Se enamora de la casa, de sus animales, de sus cosas.

De Las palabras que se solían decir, que los solían unir. Esas palabras que los condensaban a los dos en un sonido. Y que ahora suenan solas, en eco, y retornan, vacías hacia la soledad.

Esos tonos, tiernos, cercanos, seguros, con los que nos expresábamos lo que éramos para el otro.

Lo que el otro nos hacía ver del mundo y aquello que nos ayudaba a ver menos peligroso, menos horrible, más tolerable.

Las lluvias y los soles compartidos. Las lunas llenas, las menguantes, las nuevas.

Los signos.

Los libros que se prestaron.

Los que se quedaron, en la biblioteca del otro.

Los piyamas, ya guardados, lejos de mi vista,

Pero inmortales.


Y el recuerdo,

De tu pelo esponjoso,

Y tu cara,

Mirándome,

Con amor.


 


Comments

Popular posts from this blog

Poema 132

Disco Rígido